Kinesiología y cáncer de mama: cómo recuperar el movimiento, la confianza y la conexión con el cuerpo
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Una vida dedicada al voleibol y más de 30 años vinculada al deporte, le han enseñado a Pamela Ibarra que la fuerza va mucho más allá de lo físico. Hoy, como kinesióloga, acompaña a mujeres operadas de cáncer de mama en su proceso de rehabilitación, ayudándolas a recuperar el movimiento, la autonomía y la confianza en sus cuerpos.
1. Del voleibol a la kinesiología oncológica
Llevas más de 30 años vinculada al voleibol y hoy trabajas como kinesióloga acompañando a mujeres operadas de cáncer de mama. ¿Cómo se han conectado estas dos grandes áreas de tu vida?
El voleibol me enseñó a amar y a entender el cuerpo en movimiento, pero también a saber qué pasa cuando algo se interrumpe y hay que recuperarlo. En mi profesión, esa conexión es total. El cáncer de mama muchas veces "frena" u opaca la relación de una mujer con su cuerpo debido a la cirugía o los tratamientos. Mi misión como kinesióloga es precisamente esa: devolverles la libertad de moverse sin dolor. Ambas áreas se conectan a través de la convicción de que el cuerpo no es solo una estructura física, sino nuestra principal herramienta para vivir, disfrutar y sentirnos plenas. Al igual que en la cancha, en la rehabilitación buscamos que cada mujer vuelva a ser la "jugadora estrella" de su propia vida.
2. La fuerza y la resiliencia durante la recuperación del cáncer de mama
En tu trabajo acompañas a mujeres que atraviesan un proceso físico y emocional complejo. ¿Qué has aprendido de ellas y de su manera de enfrentar la recuperación?
He aprendido que la verdadera fuerza no viene solo de los músculos, sino de la voluntad. Cada paciente me da una lección diaria de coraje. Afrontar un diagnóstico y una cirugía de cáncer de mama requiere una valentía enorme. He aprendido que la recuperación no es lineal; hay días de frustración y días de triunfo. De ellas absorbo la resiliencia en su estado más puro: esa capacidad de mirar el dolor de frente, aceptarlo, y aun así decidir dar el siguiente paso para salir adelante. Son mis mayores maestras de vida.
3. ¿Qué papel cumple la kinesiología después de una cirugía de cáncer de mama?
Después de una cirugía por cáncer de mama, recuperar el movimiento y la confianza en el propio cuerpo puede ser un proceso desafiante. ¿Qué papel cumple la kinesiología en ese camino?
La kinesiología en oncología es el puente entre la enfermedad y la reconexión con la vida. Tras una cirugía, aparecen el miedo a moverse, el dolor, la rigidez o el riesgo de linfedema, lo que hace que las mujeres sientan su cuerpo como un territorio ajeno o frágil. Nuestro papel va mucho más allá de prescribir un ejercicio físico; nosotras guiamos, validamos sus miedos y rehabilitamos con base científica y empatía. Les demostramos, paso a paso, que su cuerpo sigue siendo capaz, fuerte y seguro. Devolverles la autonomía de levantar un brazo sin dolor es devolverles su libertad y seguridad.
4. Voleibol, disciplina y capacidad de volver a empezar
El deporte ha sido parte de tu vida durante décadas. ¿Qué te ha enseñado el voleibol sobre la disciplina, la resiliencia y la capacidad de volver a empezar, y cómo aplicas esos aprendizajes en tu trabajo?
El voleibol es un deporte de equipo donde si la pelota cae, el juego no termina ahí: te levantas, te sacudes y te preparas para el siguiente punto. El vóley me enseñó que "volver a empezar" es parte del juego. Esa misma mentalidad la traslado a mis pacientes. Cuando una terapia se pone difícil o hay un retroceso, les recuerdo que estamos en un partido largo, que la disciplina de hacer sus ejercicios dará frutos y que yo estoy ahí con ellas en la cancha, como su compañera de equipo. No estan solas contra el cáncer; armamos una estrategia interdisciplinaria para ganar este partido.
5. La relación con el cuerpo y el significado de sentirse fuerte
Como deportista, sabes lo que significa entrenar, superar límites y trabajar en equipo. ¿Cómo ha cambiado tu propia relación con el cuerpo a lo largo de los años y qué significa para ti sentirte fuerte hoy?
A los 12 años, ver mi cuerpo fuerte significaba saltar más alto o rematar con más potencia. Hoy, con los años encima y viendo la realidad de mis pacientes, sentirme fuerte significa tener un cuerpo sano, funcional y resiliente. Mi relación con el cuerpo ha madurado hacia la gratitud. Hoy celebro lo que mi cuerpo es capaz de hacer en la cancha, pero también en la vida ya que es mi instrumento de trabajo. Sentirse fuerte hoy no es no tener dolores o limitaciones; es saber adaptarse, escuchar al cuerpo y seguir moviéndose con propósito y seguridad.
6. Un mensaje para las mujeres que se recuperan de una cirugía de cáncer de mama
Si pudieras transmitirles un mensaje a las mujeres que están aprendiendo a confiar nuevamente en su cuerpo después de una cirugía, ¿qué les dirías?
Les diría que su cuerpo no está roto; simplemente está contando una nueva historia de supervivencia. Les pediría que se tengan paciencia, que se miren al espejo con compasión y que no le teman al movimiento. Confiar de nuevo es un proceso que se construye de a un día a la vez. Su cuerpo las defendió de la enfermedad, y ahora, con cuidado, amor y la guía correcta, las va a volver a llevar a donde quieran llegar. No tengan miedo, el movimiento es vida y ustedes están listas para volver a jugar.
@kine.pameibarra
@sienasaludchile